Gracias a la memoria se da en los hombres
lo que se llama experiencia.
Aristóteles.
Si no eres capaz de ver la poesía
jamás podrás sentirla
me decía, absorbido por los recuerdos aquella noche
y lleno de entusiasmo
entre la desnudez de una época
que había permanecido enterrada
como una vida que experimentó la muerte
mantuve la calma.
Tengo fundamentalmente dos tesoros en esta vida
y de un modo u otro
innumerables quebraderos de cabeza
y esa convicción crea una estructura dócil
cuyo tormento ha establecido
el escenario perfecto: una vida
impermeabilizada sobre
palabras que han sido arrojadas por algún escritor
desaparecido.
Es entonces la prosa el exterior de un sentimiento
y la poesía el interior
de un abismo que mantiene su negrura
cuando más se ama.
Buscar y encontrar es vivir
y reproducir aquello que no se ha vivido
es seguir buscando
alcanzar imperativamente
un espacio y sucumbir estableciendo
una historia invisible
aunque rigurosamente cierta.
Pero, en que momento
uno deja de ser uno mismo
existe
técnicamente otro lado
otra verdad formidable y autosuficiente.
Esta hipótesis me llena de silencios
y uno debe esconderse rápidamente
utilizar conjeturas e impedir la ausencia
explícita de la memoria.
La mente no se puede exiliar
enloquece si observamos el escrutinio
de sus recuerdos como poco a poco
separan el ahorcamiento
de una vida omnipresente.
Entrañablemente sostengo mi verdad
y como un escultor escondido en su propia quimera
soy una marioneta con movimientos propios.
( versos del 1 al 50, de 800 )


